Una colaboración entre instituciones francesas y británicas y DMT Quest ha demostrado que los practicantes experimentados del Método Wim Hof tienen patrones de ondas cerebrales completamente distintos de los de los principiantes, lo que añade nuevas y sólidas pruebas al potencial del Método Wim Hof para reducir el estrés.

Las señales eléctricas que recorren tu cerebro dicen mucho de ti. Algunas ondas son cortas, otras rápidas y otras amplias. Cada una tiene un nombre elegante que suena griego -delta, gamma, theta- y juntas forman un patrón que revela lo relajado o excitado que estás, cuánta energía cerebral utilizas para una tarea determinada y lo en sintonía que estás con tu cuerpo.

Un grupo de investigadores de instituciones de Francia y el Reino Unido tomaron esto como punto de partida para ver lo que años de práctica dedicada del Método Wim Hof hacen realmente en el cableado del interior de nuestro cerebro. Para obtener sus respuestas, sometieron a 7 practicantes principiantes y 10 expertos a una serie de sesiones de Trabajo de Respiración Wim Hof (más un baño de hielo para los expertos). Con la ayuda de un traje especialmente diseñado, los científicos pudieron medir la actividad en distintas frecuencias de ondas cerebrales y captar los patrones de envío de señales de una región cerebral a otra.

Lo que descubrieron es que, en el grupo de principiantes, las bandas gamma eran más prominentes en la región frontopolar, que se asocia a una mayor carga de memoria e incertidumbre en las decisiones. Los practicantes estaban cognitivamente sobrecargados, con señales que volaban por sus cerebros en una dispersión caótica mientras se adaptaban a las sensaciones desconocidas.

El grupo experimentado, por su parte, mostraba una actividad gamma más estructurada y de predominio posterior, así como una actividad de banda theta que unía la región sensoriomotora con el córtex prefrontal. En términos sencillos: en este grupo de veteranos, el área del cerebro que percibe el estado interno del cuerpo y el área de control consciente hablaban entre sí de forma mucho más directa y eficaz. Las mentes de estas personas estaban en aguda sintonía con sus cuerpos -algo que llamamos «interocepción»-, canalizando la ola de estímulos que se aproximaba y redirigiéndola con aplomo y precisión.

Los resultados confirman que, con la práctica, tu mente puede condicionarse a los estresores agudos y, por extensión, también puede manejar mejor el estrés cotidiano. Al fin y al cabo, las preocupaciones por las facturas o el futuro no son fisiológicamente distintas del escozor de un baño helado. Haciendo sesiones de respiración y exponiéndote al frío, entrenas a tu mente en ráfagas cortas de estrés, acostumbrándola a ellas y forjando esas vías neuronales que, cuando surgen presiones sociales como los plazos, las relaciones o los problemas de dinero, tu cerebro ya está preparado para manejar.

Junto con el estudio de Queensland y el reciente estudio de la UCSF, el conjunto de pruebas científicas del Método Wim Hof como antídoto eficaz contra el estrés sigue creciendo. Y con ello, un recordatorio de que tienes más poder sobre tu mente y tu cuerpo del que crees.

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