Ya sabemos por estudios anteriores que la práctica del método Wim Hof puede reducir la inflamación y, como tal, ayudar a controlar una amplia gama de problemas de salud.

Un grupo de científicos del Centro Médico de la Universidad de Radboud en los Países Bajos también ha descubierto que la respiración y la exposición al frío tienen un efecto analgésico directo, es decir, un efecto para aliviar el dolor.

Lo que hicieron los investigadores para llegar a estas conclusiones fue someter a un grupo de personas a un entrenamiento del método Wim Hof y luego conectarlos a varias máquinas para medir cómo respondían a varios tipos y niveles de dolor. Mientras tanto, otro grupo de personas que no recibieron ningún entrenamiento se sometió a las mismas pruebas para comparar.

Resulta que las personas que se habían sometido al método de respiración experimentaron una disminución del dolor inducido por un estímulo eléctrico. Además, los grupos que recibieron entrenamiento de exposición al frío o tanto de respiración como de exposición al frío, percibieron menos dolor después de haber sumergido sus manos en agua durante varios minutos.

Sigue siendo incierto qué mecanismo exacto proporciona este beneficio protector, pero puede involucrar vías que generalmente se atribuyen a la hipoalgesia inducida por el ejercicio: la activación del sistema opioide endógeno y el sistema nervioso autónomo.

Sean cuales sean los procesos bioquímicos que estén ocurriendo, estos hallazgos son increíblemente emocionantes, ya que refuerzan el argumento para que la práctica del método Wim Hof se incluya en los programas de tratamiento para pacientes con afecciones inflamatorias.

Tenga en cuenta que este estudio se realizó solo en hombres, que estaban todos en buen estado de salud.