Linda Music escribe sobre salud y bienestar para varios medios. Investigó a fondo las experiencias con el Método Wim Hof y elaboró perfiles de 4 personas diferentes que utilizan el Método Wim Hof para neutralizar los síntomas de su enfermedad. Esta es la cuarta y última historia.
Les Anwyl, de 56 años, del norte de Queensland, en Australia, dice que el Método Wim Hof le ha ayudado de muchas maneras. Una de ellas es una mejora en su salud vascular.
“Antes de empezar con el Método Wim Hof, tenía una frecuencia cardíaca en reposo de entre 70 y 80 pulsaciones por minuto. Ahora está en los 60”, explica.
Hace dos años, Les sufría palpitaciones, pero gracias a la práctica del Método Wim Hof, dice que esto ya no es un problema.
“Siento que tengo un control consciente y directo de mi frecuencia cardíaca. Cuando se acelera, puedo bajarla”.
Pero una de las mayores mejoras que Les ha notado es en su respiración. Como asmático de toda la vida, Les ha sufrido asma leve todos los inviernos.
“Desde que hago la respiración del Método Wim Hof, mi capacidad pulmonar ha aumentado. Mi lectura del flujo máximo muestra que mi fuerza pulmonar ha mejorado y ya no tengo la falta de aliento que siempre he tenido”.
Recientemente, Les completó una desafiante caminata por el monte, que termina con una pendiente pronunciada.
“En el pasado, me costaba subir este tramo de la caminata y normalmente tenía que parar dos o tres veces para recuperar el aliento. Pero esta vez utilicé la respiración consciente y no tuve fatiga muscular ni cansancio. Me sentí como una máquina”.
Les no hace más que alabar el método.
“Le da a tu cuerpo la mejor oportunidad de ser lo mejor que puede ser”, dijo.
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