Llevaba mucho miedo y prejuicios contra el agua fría cuando subí a un autobús el 4 de diciembre de 2016 con destino a Polonia, donde iba a pasar varios días exponiéndome al frío extremo y a unos extraños ejercicios de respiración. En aquel momento, no sabía casi nada sobre el Método Wim Hof y no me atraía precisamente la idea de nadar en un arroyo de montaña helado. Sin embargo, la idea de aprender algo que consideraba ‘imposible de aprender’ despertó mi curiosidad.
A las pocas horas de mi llegada a Przesieka, en Polonia, mi percepción del agua fría había cambiado. Actividades que consideraba imposibles se hicieron realidad tras el primer baño que me di al aire libre. Junto con los demás participantes, descubrí los poderes con los que nacimos y que habíamos perdido por mera comodidad. Poco a poco, día tras día, los fuimos redescubriendo. De repente, podía soportar el frío extremo, tanto en el agua como caminando al aire libre. Adquirí la capacidad de ‘limpiar’ mi cabeza con nada más que oxígeno y una respiración adecuada.
La Expedición de Invierno trata sobre compañerismo, nieve, música, lágrimas, risas, desarrollo de habilidades, oscuridad, luz solar y un nuevo amor por la naturaleza que se encuentra en el contacto directo con todas sus manifestaciones. Se trata de descender al arroyo y escalar la montaña, de superar las propias limitaciones y de aprender a leer lo que está escrito de forma natural en nuestros genes.
Atesoro la semana que pasé en Polonia aprendiendo sobre el Método Wim Hof, como una de las semanas más valiosas y beneficiosas de mi vida. Detallo la experiencia en Aprendiz de hielo, y sigo viviendo cada día lo que aprendí con Wim y sus capacitados instructores durante esa semana.
En cierto modo, todos los graduados de la Expedición de Invierno abandonan el curso con un legado escrito profundamente en sus cuerpos. Yo también me lo llevé a casa, y me encanta transmitirlo a otros porque estoy convencido de que el agua fría y el aire fresco son las claves esenciales para nuestra salud y fortaleza interior y física. La aplicabilidad del Método Wim Hof a la vida diaria es asombrosa: ya no tengo que protegerme del frío; al contrario, lo utilizo, lo busco, lo disfruto y espero con ansias su toque gélido.
Hana Moravčíková es crítica literaria y periodista de salud y fitness.